lunes, 14 de octubre de 2013

Los úteros vibran


Cuando alguna vez comento que yo a veces siento como mi útero vibra, la gente me mira como si estuviera loca. "Es imposible sentir el útero" "¡cómo va a vibrar!". Pero yo lo siento, es real.  


Desde que descubrí el libro de Luna Roja he empezado a escuchar mi cuerpo, mis ciclos y mi útero, camino que ya había empezado sin saberlo al bailar danza del vientre. Pero el primer día que de verdad lo sentí, fue una sensación sorprendente. Ser consciente por primera vez de ese movimiento en mi vientre, en mi pelvis, una especie de vibración profunda, como cuando golpeas un diapasón. 

Y desde entonces lo he sentido cada vez más a menudo: cuando se expande y se abre con la regla, cuando vibra cerca de la ovulación, cuando se inflama y difunde con el orgasmo...

Los úteros se mueven y ondulan, vibran, se expanden y se cierran. No sé por qué la Ciencia los ha considerado siempre como un saco muscular quieto, inmóvil y anclado en la pelvis, prisionero, esperando toda la vida para su gran momento culmen: el parto. 

Y la verdad es que muchos de nuestros úteros probablemente estén quietos, es lo que llamaba Casilda Rodrigañez los úteros espásticos. Hemos vivido tantas generaciones de mujeres sexualmente reprimidas, sin sentir ni percibir el útero, que ya nos pensamos que lo normal es eso, que los úteros no se muevan ni los sintamos.

Pero la realidad es que los úteros se mueven, se abren y se expanden como medusas o pulpos nadando. NO es un movimiento brusco, violento como se suelen definir las contracciones del útero en el contexto del parto: un tirón muscular uniforme e intenso. No. El útero se abre suavemente, como decía Leboyer, como la respiración de un niño cuando duerme, rítmica y acompasadamente, de forma pacífica. 

Cuando uno habla del útero moviéndose, con contracciones rítmicas, vienen a la mente contracciones duras, violentas, como un si el útero se exprimiera como un limón. La realidad es que el útero ondula, vibra, se expande como los tentáculos del pulpo cuando nada. 

Estas ondas que recorren el útero ya fueron descritas en los 60 por Calderyo-Barcía, con lo que él llamo el triple gradiente descendiente: la ola empieza en el fondo del útero y desciende hasta el cuello. No sé por qué generalmente se piensa que el útero se contrae todo de una vez, si lo lógico es que se contraiga con una ola, como hace el corazón; podríamos incluso considerar el útero como la bomba que mueve la energía sexual por el cuerpo. 

Esta idea de olas de contracción muscular, de oleaje, ya fue descrita por Ambroise Paré en el siglo XVI: para él, el temblor del útero es lo que desencadena la excitación sexual ¿será entonces como intuye Casilda que el útero es la fuente de la erótica?. Paré definió la contracción del útero como un latido muy tenue y seguido pero sostenido, que toma la forma de temblor en vez del olaje con latido y ritmo más pronunciado (es lo que algunas mujeres definimos como si el útero vibrara). 

Pero todo esto que hasta ahora habían sido sensaciones de mujeres "un poco brujas" y planteamientos teóricos, está siendo demostrado hoy en día gracias a la tecnología (no todo es malo en ella cuando se usa bien). Y no solo se ha demostrado que el útero tenga un oleaje propio, sino que este cambia según el momento del ciclo. (ver referencia 8 más abajo).  

Fuente: www.matronataurt.blogspot.com.es
Durante la regla, se han descrito contracciones regulares similares a las del parto, de gran intensidad y amplitud pero baja frecuencia y tono basal. En la fase proliferativa (cuando el endometrio nuevo empieza a desarrollarse) aumenta el tono basal y la frecuencia a la vez que disminuye la amplitud y la intensidad. ¡pero el útero sigue moviéndose! Sólo se habían reconocido contracciones durante el parto, el orgasmo o durante la regla, pero la realidad es que el útero sigue "bombeando" durante todo el ciclo. 

Cuando estamos a punto de ovular, las contracciones se hacen menos intensas pero más frecuentes, para asegurar que el esperma es "aspirado" por el útero cuando el óvulo ha sido liberado. Y justo cuando ovulamos, las contracciones son pequeñas pero muy frecuentes: el útero vibra. Según se acerca la nueva regla, las contracciones ganarán en intensidad y amplitud pero serán menos frecuentes. 

Y no sólo cambia el patrón de contracciones, también la dirección de la contracción: en las regla y el principio de la fase folicular, la contracción va del fondo hacia el cérvix, mientras que en la fase folicular tardía y alrededor de la ovulación, cambia de sentido, del cérvix al fondo. 

Y tiene toda la lógica del mundo: cuando el útero quiere vaciar su contenido se expande hacia afuera, y limpia la cavidad, se abre; mientras que en las otras fases, el útero intenta facilitar la subida del esperma, aspira y se cierra. Incluso se reduce la frecuencia de las contracciones, para optimizar el contacto entre el embrión en formación y el endometrio y facilitar que este se implante: el mar se queda en relativa calma para acunar al futuro bebé. 

¿Alguien duda ahora de mi palabra cuando digo que mi útero VIBRA?


Referencias

  1. Rodrigañez Bustos, C. Pariremos con placer. Murcia. Crimentales. 3ª edición. 2009
  2. Gray M. Luna Roja. Madrid. 2ª Ed. Gaia. 2010
  3. Mereló-Barberá, J. Parirás con placer: la sexología y el orgasmo en el parto. Barcelona. Kairós.1980
  4. Fernández Godoy JF. El parto en la especie humana. Guadalturia. 2011
  5. Leboyer F. Por un nacimiento sin violencia. Madrid. Mandala: 2008.
  6. La Serpiente Violeta. Recuperación del latido de nuestro útero. Disponible aquí. 
  7. Gaskin, IM. Spiritual midwifery. USA. 4ª ed. Book Publishing. 2002
  8. van Gestel I, IJland MM, Hoogland HJ, et als. Endometrial wave-like activity in the non-pregnant uterus. Human Reproduction Update, Vol.9, No.2 pp 131-138, 2003