jueves, 21 de noviembre de 2013

Anticonceptivos hormonales ¿sin riesgos?

Extracto de: Valls-Llobet, Carme. La menstruación, una diferencia invisible y manipulada. En. Mujeres, Salud y Poder. 3ª ed. Madrid, 2011. Ediciones Cátedra. p.143-53 

Los anticonceptivos (AC) hormonales supusieron en los año 60 del pasado siglo un recurso imprescidible para las mujeres que deseaban planificar sus embarazos. Asumían su responsabilidad, las consecuencias que pudieran tener en su propia biología, la disminución de la líbido para muchas, y como decían algunos ginecólogos de la época "dado que son las mujeres las que quedan embarazadas, son ellas las que han de tomar precauciones, no nosotros". 

Pero las primeras mujeres que utilizaron los anticonceptivos hormonales de primera generación en la década de los 60 y 70, que habían sido investigados en un número escaso de mujeres caribeñas, e introducidos en el mercado como la panacea de la planificación familiar, sufrieron grandes cambios en su metabolismo, dado que las dosis hormonales eran muy altas, casi 20 veces más elevadas que los AC de que disponemos en la actualidad.


Los riesgos a corto, medio y largo plazo de la administración de AC orales han adolecido desde siempre de la escasez de ensayos clínicos aleatorios para evaluar sus efectos secundarios. 


Carme Valls-Llobet
Los síntomas más frecuentes a corto plazo son la subida de peso, las náuseas, el dolor y la tensión mamaria, la disminución de la frecuencia de los ciclos menstruales, la aparición de sangrados intempestivos, la dismenorrea y las metrorragias, así como el edema de extremidades inferiores; pero estos síntomas no han mostrado diferencias según el tipo de AC usado en un reciente estudio publicado realizado entre 2863 mujeres francesas. Por ello, los autores recomiendan mejorar los estudios para tener mejores datos basados en evidencias que mejoren la eficiencia de consejo médico sobre la tolerancia de los AC, más que basarse en sus propiedades teóricas.

(...) Los AC aumentan el riesgo de tromboembolismo venoso y arterial cerebral. El riguroso metaanálisis de todos los estudio relacionados con efectos vasculares y AC hormonales desde 1980 hasta 2002 ha llegado a las siguientes conclusiones: 

  • El riesgo acumulado asociado con el uo de AC hormonales con baja dosis fue para el infarto de miocardio de 1'84% y para los accidentes vasculares cerebrales isquémicos de 2,12. La suma de odds ratio (término estadístico para calcular el índice de riesgo) para los dos problemas vasculares fue de 2,01.
  • La segunda generación de AC hormonales se ha asociado con un significativo incremento de riesgo de infarto de miocardio con ratios de 1,85 y de accidentes vasculares isquémicos (2,54)
  • Para la tercera generación de AC hormonales el riesgo se incrementa sólo para los ictus isquémicos con una odd ratio de 2,03. 
Los autores sugieren que el uso de AC hormonales con baja dosis de etinil estradiol* y alta de progestágenos de síntesis, incluido el levonogestrel, aumenta de forma significativa el riesgo de enfermedad cardíaca y vascular arterial, con un incremento de problemas vasculares arteriales en los AC de tercera generación. 

Los AC hormonales son un factor de riesgo para el cáncer de mama

Hace un año (2010) se publicó un metaanálisis de estudios caso-control que relacionan el uso de AC hormonales con cáncer de mama en la premenopausia. (...) 

Los autores concluyen que el uso de AC hormonales se asocia con un incremento del riesgo de cáncer de mama en la premenopausia, en especial con el uso de AC más de 4 años antes de tener el embarazo a término.

En junio de 2005, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la OMS clasificó la anticoncepción hormonal y la terapia hormonal sustitutiva en la menopausia como carcinógeno en seres humanos. (...)

Durante el año 2008 se publicaron dos estudios señalando la disminución de la incidencia del cáncer de ovario entre las usuarias de AC hormonales durante 3 años, con una frecuencia estadística inferior al incremento de incidencia del cáncer de mama. No han sido publicados hasta la fecha estudios que comparen las incidencias de los dos tipos de cáncer en el mismo grupo de población. 

Aunque algunos divulgadores se han apresurado a resaltar tan sólo este beneficio, se deberán hacer estudios en la misma población, dado que la disminución de la incidencia del cáncer de ovario (que aunque maligno tiene una incidencia mucho menor que el de mama), frente al incremento de la incidencia de cáncer de mama, hace un balance negativo para recomendar su uso como prevención, como hemos leído en algunos artículos de divulgación. 

Sí se ha comprobado una correlación positiva entre la utilización de AC hormonales y el incremento de la incidencia de cáncer cervical, pero los autores proponen la explicación de que el uso de AC relaja la prevención de ET y de la infección por VPH que se obtiene con la utilización de preservativo. (...)

El riesgo de los AC orales con baja dosis de estrógenos depende de la asociación con los progestágenos de síntesis, cuyo efectos negativos dependen del estado previo de las células mamarias y tienen, por lo tanto, una variabilidad individual; además, no todos los progestágenos de síntesis actúan de la misma forma en la célula mamaria normal y patológica. (...)

En combinación con estradiol y factores de crecimiento, se demuestra que los progestágenos solos pueden inducir a la proliferación de células mamarias humanas benignas o malignas, independientemente de otros factores, y que sólo la progesterona natural tiene un efecto indiferente. 

La probabilidad de ser portadora de una mutación de BRCA1 y BRCA2 (gen implicado en el cáncer de mama) fue 3 veces más elevada entre casos que iniciaron el uso de AC hormonales antes de los 20 años comparándolos con caso que empezaron después o que nunca usaron AC. (...) Cada año de AC antes de los 20 años confiere un incremento de riesgo significativo para el cáncer de mama de comienzo precoz, mientras que no se ha encontrado riesgo asociado con el uso después de los 20 años.

Los AC hormonales ya no son la primera elección en la prevención de embarazos

Entre las adolescentes, el mejor método de prevención del embarazo continua siendo el preservativo, que impide también las enfermedades de transmisión sexual. 

Con las actuales evidencias científicas, la píldora ya no es el método de primera elección para prevención del embarazo a cualquier edad. Falta comprobar a medio plazo con ensayos clínicos bien diseñados los efectos de los AC hormonales sobre la autoinmuniad y los efectos secundarios sobre la glándula tiroidea y, a largo plazo, es preciso recoger más evidencias sobre su efecto sobre el cáncer de mama. (...)

Sin mayores conocimientos científicos y mayor duración de los ensayos de investigación, sería recomendable individualizar claramente las indicaciones y, dado que existen otros métodos mecánicos para la prevención del embarazo, es preferible no introducir más hormonas en el cuerpo femenino sin conocer ni informar adecuadamente de los riesgos a corto, medio y largo plazo. 

Faltan evidencias científicas para la abolición de la menstruación

Faltan estudios científicos determinantes sobre las causas de los trastornos de la menstruación, y el hecho de que los esfuerzos de la investigación se hayan centrado más en encontrar medicación anticonceptiva que en ayudar a la regulación del ciclo no ha contribuido a mejorarla. 

Antes de abolir lo que existe, sería mejor empezar a entenderlo, ya que la intervención agresiva sin el estudio de las consecuencias a largo plazo puede causar más daño que beneficios. 

Antes de que los conocimientos científicos llegaran a la mayoría de profesionales de la medicina y a las mismas mujeres, ya se habían realizado intervenciones para abolir la ovulación (administración de AC hormonales), con el objetivo liberador de planificar los embarazos, pero interviniendo agresivamente sobre el cuerpo de las mujeres sin saber las consecuencias a largo plazo.

Entre las mujeres existe todavía un gran desconocimiento de los propios cambios y de las interferencias ambientales e interpersonales; persiste y aumenta la no armonía con el propio cuerpo, del que las mujeres se alejan con la persecución de la igualdad. 

La falta de respeto por el cuerpo de las mujeres está conduciendo a las propuestas de la abolición bioquímica de la menstruación, como si fuera un planteamiento progresista, aunque suponga una intervención hormonal constante durante la vida reproductiva ¿significa una forma más de romper con el orden simbólico de la madre antes de haber visibilizado su realidad y sus relaciones?


*Este compuesto químico es el utilizado en las pastillas tan populares como Yasmin/Yasminelle y su genérico Dretine/Dretinelle.