lunes, 20 de enero de 2014

Placenta: rituales y usos terapéuticos (Introducción)

Extraído de Placenta: rituels et usage thérapeutiques
Cornelia Enning. 2010
Editiones du Hêtre
Traducido por M Velo para MatronaTaurt


El rosal 


Erase una vez, hace mucho tiempo, en Valonia, una joven que dio a luz a un hijo. Como era costumbre en esta región, después del nacimiento  el padre plantó delante de la casa un rosal cuyas raíces se alimentaban de la placenta enterrada del niño, igual que el niño se alimento antes de ella. Gracias a los cuidados amorosos de los padres, la pequeña planta se convirtió en un rosal lleno de flores. Un día, el hijo también se convirtió en un hombre adulto: se despidió de su familia para ir a recorrer el mundo. Le había pedido a su madre que no se preocupara, pues aunque viajaría y trabajaría por países lejanos, si su rosal seguía floreciendo, a él no le pasaría nada. 

Así que la madre cuidaba y protegía el rosal y disfrutaba con el regreso de la belleza durante la floración. Pero un día, cuando iba a cuidar del rosal, se quedó horrorizada. Todos los brotes estaban secos y durante la noche todas las hojas habían caído al suelo. No quedaba ni un sólo signo de vida reconocible en el tronco del rosal. Y así supo la madre que su hijo había muerto. 

Llorando, la mujer regresó a casa y rezó por el descanso de su alma. Después de tres días y tres noches llorando sin cesar, por fin llegaron noticias del desastre que había golpeado a su hijo: una noche unos ladrones cayeron encima de su hijo y lo mataron. 

Con todo su dolor, la anciana cogió las ramas del rosal muerto y las puso en el suelo a los pies de la tumba de su hijo. De pronto, la vida volvió a las ramas secas. Ahora que el rosal se había reunido con su hermano de leche  (del francés frère du lait, es como se denomina a la placenta, a la que se considera un hermano del bebé con el que compartió el útero) de nuevo, el tronco del rosal volvió a echar raíces. La primavera hizo surgir de nuevo los brotes y en verano florecieron rosas rojas. Desde entonces, las rosas brillan de principio a final de año sobre las tumbas de Valonia. 



Introducción

Después de la creación de los bancos de células de cordón umbilical, es desde el punto de vista de la tecnología genética que los especialistas han considerado propiedades terapéuticas de la placenta, así como las de la sangre de cordón y las células madre. Desde entonces, las aplicaciones tanto farmacéuticas como los remedios homeopáticos basados en placenta han pasado a un segundo plano. Aunque estos productos procedentes de placenta todavía están disponibles hoy en día en algunas farmacias, no se reconocen como tal. Partiendo de la base de que el nacimiento repugna al hombre moderno, se venden con nombres más atractivos.* 

A menudo las matronas y los médicos reciben preguntas de las madres en las clínicas de atención prenatal acerca de lo que le pasa a la placenta de su bebé. La idea de deshacerse de la placenta en la basura después del nacimiento ya no es la mentalidad de los padres de hoy. Más bien al contrario, muchos padres consideran que deshacerse de la placenta como un residuo es una desposesión o incluso un desprecio por la persona de su hijo. Teniendo en cuenta que la placenta es un órgano del bebé, que le aseguró su alimentación, su oxigenación y le defendió frente a sustancias nocivas antes del nacimiento, ¿recibe esta parte del bebé la suficiente consideración cuando nos libramos de ella en la basura? Muchos padres están buscando nuevas maneras de entender la placenta y de deshacerse de ella.

Si nos ponemos a revisar la Historia, encontramos la palabra Mutterhuchen para designar la placenta, literalmente, pastel de la madre. Esta palabra alemana de la Alta Edad Media refleja a la vez la función prenatal de la placenta (la nutricia del niño por nacer) y su transformación postnatal por la cocción o agua** 

De la misma manera, los antiguos remedios populares como el "polvo de placenta" y la "esencia de placenta" casi han caído en el olvido hoy en día. Sin embargo, hasta finales del siglo XIX se aconsejaban en todos los hogares y en todas las farmacias. ¡Aún nuestros abuelos conocían recetas sencillas y comunes a la llegada del bebé basadas en la placenta!

Desde aproximadamente 1990, las viejas recetas y los ungüentos homeopáticos a base de placenta circulan nuevamente en la población. Hay mujeres, médicos y matronas buscando información sobre el uso de productos derivados de la placenta. Los naturopatas reconocen los recursos de la placenta como plenamente complementarios a la medicina convencional para el tratamiento de madres, niños y ancianos. En Alemania, los pocos distribuidores han mantenido los remedios a base de placenta desde hace 50 años en el mercado de los medicamentos naturopatas. 

Sin embargo, el suministro de la materia prima plantea más dificultades ¿a quién pertenece la placenta? ¿quién puede disponer de ella? ¿las materias primas del mercado de remedios naturopatas no pueden ser portadoras de enfermedades? ¿los usuarios desearían utilizar productos de placenta animal?. Aquí, los remedios de su propia placenta se presentan para el individuo que desee hacer uso de ella, como una alternativa similar a la auto-transfusión antes de una cirugía. Por tanto, la placenta no hará ningún daño a su propietario, el niño; incluso podría ser usada para tratar a la madre y los abuelos. 

Durante más de 10 años, muchos médicos, naturopatas y matronas han estado recogiendo datos sobre experimentos con terapias basadas en placenta humana, aunque una puesta a punto es necesaria. Estos datos, relacionados con la experiencia de los padres y los abuelos, quizá permitan salvar algunas de las antiguas recetas. 


* En Francia no se encuentran estos productos. A fin de evitar el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas, los remedios isoterápicos a base de muestras humanas están oficialmente prohibidos desde 1999, de la misma manera que se le da a la homeopatía el estado de placebo. De todas formas, algunos laboratorios extranjeros, generalmente en Alemania, proporcionan la fabricación de remedios homeopáticos a partir de trozos de placenta recogidos por los mismos padres. Por ejemplo, el laboratorio MentopPharma (nota del editor)

** Kochen cocer, donne Kuchen, pastel (nota del traductor)